El rompecabezas del narco en Michoacán: ¿cómo se reparte el control territorial?

Michoacán vive una compleja y violenta disputa por el control territorial entre múltiples organizaciones del crimen organizado, que buscan dominar rutas, municipios y actividades ilícitas en la entidad. De acuerdo con reportes de seguridad y fuentes especializadas, existen al menos 20 grupos y células armadas que operan en diferentes regiones del estado, desde Tierra Caliente hasta el centro, el oriente y la costa.
El CJNG como fuerza dominante
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, es considerado el grupo con mayor presencia y expansión en Michoacán, controlando amplias zonas del territorio, incluyendo regiones colindantes con Jalisco y Colima, así como buena parte del Oriente, Bajío y centro de la entidad. Su capacidad operativa le ha permitido imponerse como la organización más poderosa en el estado.
Alianzas y rivalidades: Cárteles Unidos y otros grupos
Para hacer frente al avance del CJNG, varias organizaciones locales se agruparon bajo el nombre de Cárteles Unidos, una alianza compuesta por grupos como Los Viagras, Cártel de Tepalcatepec, La Nueva Familia Michoacana, Los Blancos de Troya y otras células que operan en distintas regiones. Sin embargo, estas relaciones son fluidas, con alianzas y rupturas que cambian según el contexto y las luchas por control de plazas.
Disputa territorial y zonas clave
Cada organización delictiva ha establecido áreas de influencia específicas:
- Tierra Caliente: Históricamente disputada por grupos como Los Viagras y células ligadas a otros cárteles, especialmente en municipios como Uruapan, Apatzingán, Parácuaro y Múgica.
- Oriente y rutas de tránsito: En esta región, que comunica con el centro del país, la disputa se concentra entre el CJNG y organizaciones como La Nueva Familia Michoacana, con enfrentamientos y bloqueos que han marcado la seguridad local.
- Municipios estratégicos y costeros: Lugares como Coahuayana son objeto de conflicto porque su control permite dominar rutas de transporte y acceso a la costa, lo que lo convierte en un objetivo para el CJNG y resistencia por parte de Cárteles Unidos.
Consecuencias sociales y de seguridad
La presencia de estas organizaciones va más allá del simple dominio territorial. La extorsión a productores agrícolas (como aguacate y limón), el cobro de “derecho de piso”, la imposición de precios y los bloqueos carreteros son parte de la vida cotidiana en muchas comunidades michoacanas, afectando la economía y la seguridad de miles de familias.
Además, las alianzas y conflictos internos generan una dinámica de violencia que dificulta las labores de autoridades federales y estatales para restablecer el control del estado y proteger a la ciudadanía.




